divendres, 20 de juny de 2014

Opacitats detectades (XIX): Llei de transparència, privatització dels aeroports, portal de la transparència, València, cultura pública, nacionalitzacions, participació, govern obert, col·laboració públic-privada

¿Qué cabe esperar del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno?

«Como muestran los sucesivos informes anuales de tuderechoasaber.esel nivel de respuesta adecuada de las administraciones públicas españolas a las demandas de información formuladas es bajísimo. Pasar de una cultura de opacidad a una de transparencia será, por tanto, una tarea complicada en la que el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG) tendrá una gran responsabilidad. Pero, ¿tiene el CTBG un diseño legal adecuado para cumplir con los fines que le asigna la ley?»
«Para poder llevar a cabo un trabajo tan delicado como éste sin que sufra ninguna merma su crédito como autoridad no sometida a los intereses y deseos del gobierno en cada momento crucial, es necesario que se reúnan al menos dos condiciones. Por un lado, se necesita un diseño normativo de tal órgano que refuerce su independencia tanto por el sistema de nombramiento, como por las garantías para su funcionamiento autónomo. Pero, por otro, y más importante aún que la primera condición, es que la práctica del órgano así como el comportamiento de los gobiernos permitan que aquél desarrolle su labor con independencia de criterio y sometiendo sus decisiones no a las necesidades a corto plazo del gobierno, sino a las reglas generales que vaya estableciendo a partir de la resolución de casos concretos. De hecho, cuando comparamos la capacidad para actuar con independencia de este tipo de autoridades en otros países, encontramos casos en los que un órgano cuya autonomía no estaba demasiado reforzada en el texto de la ley ha sabido, sin embargo, establecer una doctrina sólida y respetada que le ha permitido solventar con éxito determinados pulsos con el gobierno. Evidentemente esto exige un respeto por parte del gobierno hacia las decisiones de estas autoridades, incluso en los casos en los que el ejecutivo cuenta con un poder de veto sobre las mismas (como suele ocurrir en los países anglosajones). Y exige también un auto respeto por parte de quienes conducen la autoridad especializada hacia la labor que desempeñan, que no puede quedar supeditada a otros intereses.» 
«Teniendo en cuenta estas premisas, podemos llevar a cabo una comparación en el tratamiento que reciben estas instituciones en distintas legislaciones. Para ello, se han seleccionado 4 indicadores de los que usa el Global Right To Information (RTI) Rating para evaluar las leyes de acceso a la información en todos los países que las han creado. Estos 4 indicadores reúnen información sobre diversas garantías legales para asegurar la independencia de las autoridades especializadas en la aplicación de la ley. Se trata de los indicadores 38, 39, 40 y 52, cuya descripción aparece en la Tabla 1. Se ha escogido a un grupo de países que ocupan diferentes posiciones a lo largo del ranking: Serbia, puesto 1º; México, 7º; Reino Unido, 27º; Irlanda, 37º; EEUU, 45º; España, 73º; y Alemania, 94º.
Tabla 1: Indicadores del Global RTI Rating sobre independencia autoridad especializada
Ind.
Descripción
ESP
RU
IRL
ALE
SERB
MEX
EEUU
38
El sistema de nombramiento les protege de influencias políticas y de despidos arbitrarios
0
1
2
2
2
2
0
39
Informa al Parlamento y su presupuesto lo aprueba el Parlamento
0
1
2
2
2
2
0
40
Prohibición de nombrar personas con fuertes vinculaciones políticas y exigencia de experiencia profesional
0
0
1
0
2
2
0
52
Inmunidad legal para el órgano y para los informantes de buena fe
0
1
2
0
1
0
0
Fuente: http://www.rti-rating.org/. La puntuación máxima para cada uno de estos cuatro indicadores es de 2 puntos.»
«El ejemplo británico es suficientemente ilustrativo de lo que se quiere decir. Aunque sobre el papel su Comisionado para la Información no parece haber sido diseñado con grandes garantías de independencia, la práctica de la institución lo ha convertido en una figura clave ampliamente respetada y cuyas resoluciones van convirtiendo en una realidad bastante sólida el derecho de los ciudadanos británicos a acceder a la información pública.» 
«...»
«Todas estas razones llevan a no ser demasiado optimistas en cuanto a lo que cabe esperar del CTBG. No obstante, sólo la práctica de la institución, comenzando por la selección de su primer presidente, así como el diseño efectivo de este organismo que haga el gobierno al redactar su estatuto, podrá decirnos si el CTBG va a desarrollar un papel clave en la consolidación de una cultura de la transparencia en los asuntos públicos en nuestro país.» 

FACUA considera un fraude la privatización de AENA y reclama su paralizació 

«...resulta alarmante comprobar cómo el Gobierno oculta a los usuarios y los ciudadanos el impacto de esta operación en el coste, la calidad y seguridad del servicio, así como en la actividad económica

El chasco de la transparencia [València] 

«la solemne presentación de un Portal de la Transparencia que tuvo lugar, como es sabido, el pasado lunes ante un público selecto al que le manifestó que “no hay nada que esconder”, que “hay que rendir cuentas y ganarse la confianza de los ciudadanos”, que estos van a tener expeditas las vías de comunicación con la Administración, redondeando el discurso con la promesa de una ley autonómica de transparencia para el próximo año.»
«Los grandes enredos y maldades no son accesibles, pero tampoco los conciertos sanitarios o educativos. Por ahora únicamente lo son los contratos desde julio de 2013 y las subvenciones desde 2014, así como apartados tan ilustrativos como el consumo de agua, el gasto en uniformes del personal subalterno, dispendios en flores o jardinería de interior y otras chorradas de esta guisa.» 

Transparencia y cultura pública


«más que la existencia de una ley lo que va a determinar si hay un cambio efectivo en la tradicional opacidad española es la actitud cultural de los funcionarios, políticos y autoridad supervisora en el desarrollo efectivo de la misma, en el día a día de las decisiones que tienen que ver con la transparencia.»
«Y aquí chocamos con una realidad donde la transparencia da miedo, mucho miedo. No es casual por ello que la ley intencionadamente deje resquicios donde apoyarse ya que, de no haber sido así, de haber sido una ley exigente, la actitud de muchos de nuestros políticos y de gran parte de las entrañas administrativas sería de parálisis: ante lo que se pueda poner a la luz, ¡quietos!» 
«La existencia de esos resquicios es donde está el quid de la cuestión. La ley habla de transparencia activa y ya sin ella se ofrecen datos, sí. Pero hay tendencia a que sean irrelevantes, a inundar y en formatos poco reutilizables. Es decir, la ecuación: avalancha= confusión= escaso control social. En cuanto a transparencia pasiva la ley poco hace para solventar el parapeto de los enrevesados procedimientos y consagra además el silencio administrativo, también para cuestiones de acceso a información. Si un ciudadano de buena fe quiere saber algo, que se vaya armando de paciencia
«Por otra parte, la transparencia en sí misma no es lo importante. Es un medio, no un fin. El fin es el control social y la rendición de cuentas. Puede haber toda la transparencia del mundo que si al final lo que aflora no tiene consecuencias directas, el proceso queda incompleto. Y aquí el listón está tan alto, tan alto, que para que ocurra algo tiene poco menos que producirse un terremoto. También esto es una cuestión de cultura pública.» 
«De ahí que veamos con envidia a países como Suecia donde la transparencia y la rendición de cuentas son exigencias éticas básicas de toda actividad pública. Que la agenda del primer ministro sea accesible o que se proteja al funcionario que saca a la luz alguna irregularidad pone de manifiesto que allí es toda la infraestructura ética y social la que está a favor de una cultura de transparencia y rendición de cuentas como soporte del buen gobierno»
«En España, ocurre todo lo contrario. Por desgracia nos queda aún un largo camino por recorrer.» 

España nacionaliza por decreto a cuatro familiares de un banquero mauritano pero no lo dice en el Consejo de Ministros

«El pasado seis de junio el Gobierno nacionalizó por carta de naturaleza, esto es, atendiendo a circunstancias excepcionales y vía Real Decreto, a Zenaida Bárbara Castro Romeu, una directora de orquesta cubana. Así se informó en las referencias del consejo de ministros. En esa misma reunión del gobierno se aprobaron otras cuatro nacionalizaciones, de las que el Gobierno no informó, pero que sí han aparecido en el BOE de hoy. Se trata de Naha, Ely Cheikh, Leila y Mama Mohamed Bouamatou.»
«Todos ellos son familiares de Mohamed Hamayenne Bouamatou, un empresario y banquero mauritano que ya obtuvo la nacionalidad por la vía rápida en junio de 2011. Mohamed es patrono de la FundaciónMujeres por África, presidida por la exvicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega y que también cuenta en su patronato con Emilio Botín, Florentino Pérez, Esther Alcocer Koplowitze Isidoro Álvarez, entre otros.» 
«También es patrona de la fundación española Leila Bouamatou, una de las cuatro nacionalizadas por decreto que han aparecido hoy en el BOE. Es hija del empresario mauritano y alto cargo de Générale de Banque de Mauritania, la banca presidida por su progenitor.» 
«El Gobierno ha concedido más de mil nacionalidades de este tipo desde el año 2000 (aquí los datos a junio de 2013). Son las llamadas cartas de naturaleza, una vía rápida para convertir en ciudadano español a personas en las que concurran “circunstancias excepcionales”. Esta medida, del mismo modo que pasa con los indultos, se otorga de forma discrecional por el Ejecutivo. No tiene que argumentar su decisión ni cumplir unas normas establecidas para tomarla.»

De transparències i participació

«Ara ja sabem que estem ens mans de la desinformació. Tot es maquilla a conveniència; i les notícies, fins i tot en els mitjans més oberts -com demostra la crisi de “El Jueves”-, mostren el caire que el poder vol i desitja.» 
«sembla que hi ha un desig escampat de major transparència de gestió tant en el cas dels partits tradicionals, com en el de la Casa Reial. Transparència que podrà doldre -qui no ha llegit espants relatius al sou de la futura princesa Leonor!- però que, en tot cas, és desitjable i molt millor que l'opacitat practicada fins ara.»
«Des del posicionament tècnic del nou (?) paradigma “som el que fem” i, també ètic, “no podem exigir als altres el que nosaltres no som capaços de donar” sembla que s'imposa un canvi urgent. I aquest canvi s'ha d'obrir en l'acceptació de la pròpia opacitat; precisament per poder treballar el canvi. ¿Com volem que els altres siguin transparents si nosaltres no ho som?» 
«aquí i ara, els valors de la transparència i de la participació democràtica es mostren, del tot, inexistents, en tots els àmbits d'acció coneguts. “Tanmateix no compareix ningú”, “és un poble mal de moure”, “sempre son els mateixos”...acostumen a ser les excuses justificatives; i segurament s'adapten a la realitat - A la presentació de “Els tentacles de les tenebres” tan sols dos o tres pares amb fills en edat escolar!-. Però es com el ca que es cansa corrent intentant agafar-se la seva pròpia cua; si no hi ha un canvi de mirada, donarem voltes i voltes...ens cansarem sense aconseguir res de bo.I, satisfets, ens seguirem queixant del que fan els altres, de la passivitat dels conciutadans i de la manca de transparència que es dona a la Capital»

España, lejos del Gobierno abierto: la transparencia aquí ni existe ni se exige 

«Necesita un cambio en la gestión de la información haciéndola transparente. Las administraciones no abren sus informaciones al ciudadano y los partidos no se toman esto en serio.» 
«Transparencia no es solo una palabra de moda en el ámbito político; transparencia debería ser una exigencia irrenunciable cuando se trata de las administraciones públicas y sus gestores. Hoy, puedo decirlo claramente, la Transparencia se administra, se gestiona y se dosifica. Las administraciones carecen de una apuesta real para que los ciudadanos sepan lo que ocurre de puertas adentro de ministerios, consejerías o concejalías. No les interesa. Prefieren contarlo gota a gota, en el momento adecuado.»
«Mientras en otras partes del mundo los gobiernos transforman sus datos privados y cerrados en datos público [#OpenData], en nuestro país seguimos con los muros levantados y mil candados para que nadie se entere de lo que no debe. Imagínense ustedes conocer en tiempo real los datos de incidencia de la Gripe A, o acceder directamente a los de los siniestros en las carreteras, o a los de los pagos a proveedores, o a los de contaminación en municipios o autonomías. En fin, imaginemos que los gobernantes españoles utilizan la tecnología que ya existe y que en otros confines del globo aplican para que la información sea pública y no privada de unos cuantos. Eso en España está muy lejos de ser real. Lo que se llaman #OpenGob, es decir, un Gobierno tecnológicamente abierto es el objetivo de países como Reino Unido, Estados Unidos o Francia. Aquí alguna comunidad autónoma, sobre todo Euskadi, ha iniciado tímidamente el camino; y todavía más tímidamente el Gobierno español en materias como Ayuda al Desarrollo, Innovación, Contratación, Cultura, Deporte, Energía o Medio Ambiente.» 
«En otros lugares los medios de comunicación están acostumbrados a interactuar con esos datos, a acceder a informaciones en tiempo real y publicarlas también en tiempo real para que los ciudadanos estén realmente informados. Eso sí, aquí el Ministerio de la Presidencia ha preparado un borrador del que será II Plan sobre Gobierno Abierto, un listado de objetivos y estrategias que formarán parte del Open Government Partnership. Pero el ciudadano de a pié, el elector, los que pagamos nuestros impuestos, casi ni nos hemos enterado
«Es una lástima que esta marea no llegue hasta aquí. En España hace un par de años se puso en marcha el denominado Proyecto Aporta, que se quedó en una mera guía de uso, aunque después, hace ahora apenas tres meses lanzó lo que denominó una versión de pruebas de su primer catálogo de datos que se quedó solo en una lista de enlaces a distintos departamentos de la Administración Central. Es decir, poco más que fuegos artificiales. Lamentable.» 
«Sería bueno que se hablara de esto en las campañas electorales, que los partidos políticos llevaran a la parte más visible de su ideario sus compromisos sobre transparencia. La Gobernanza hoy es diferente. No olvidemos que la Información es el auténtico poder y por tanto de la liberación de esa información puede llegarnos una auténtica revolución social.»
«La Gobernanza es donde más cambio aportará esta nueva corriente de lo abierto. Una Gobernanza transparente en la que los ciudadanos participan de verdad en la gestión y regulación de lo público. Todos debemos exigirlo.» 

¿Responsabilidad, Transparencia y Buen Gobierno en la colaboración público–privada? 

«La gestión privada de servicios públicos no siempre es mejor que la gestión pública directa, depende del ámbito objeto de externalización y de las capacidades organizativas de las administraciones y de las instituciones privadas en cada uno de los sectores. La mayor o menor eficiencia de la colaboración público-privada está directamente relacionada con las normas de buen gobiernoEstas normas son la transparencia y la rendición de cuentas a la ciudadanía, la responsabilidad y participación de los agentes involucrados y la promoción y defensa de criterios explícitos de eficiencia y calidad en las decisiones que se adopten
«Es preciso que haya más transparencia en la información que se dispone sobre los proyectos de colaboración público-privada en la financiación de infraestructuras públicas en general. Los contribuyentes desconocen el detalle sobre la cuantificación de la inversión realizada, sobre los pagos anuales que se derivan de las inversiones y los servicios, sobre los adjudicatarios o sobre la duración de los contratos.» 
«Se deben implementar medidas, a través de los pertinentes organismos de control, para garantizar una ejecución posterior según lo establecido en las prescripciones técnicas y administrativas, para evitar que se modifique la situación en lo referente a la transferencia de riesgos entre el sector público y el sector privado
«Las administraciones españolas tienen un déficit espectacular de mecanismos de control de las organizaciones privadas prestadoras de servicios públicos. Cuentan con buenos mecanismos de control legal y económico formal –por ejemplo, en los pliegos de condiciones-, pero que no consiguen implementar en la práctica, ya que se carece de los recursos humanos y de la experiencia necesaria para hacerlo.»  
«Una mala gestión de los caudales públicos no sólo afecta a los intereses de los ciudadanos, sino que también pueden afectar a la esfera de los derechos de los ciudadanos (Hodge 2004)»

Transparencia, la eterna promesa política

«La primera impresión que se desprende de los nuevos resultados es que los partidos españoles y, más aún, sus fundaciones vinculadas, todavía tienen mucho trabajo por hacer para alcanzar los niveles de transparencia que la sociedad actual les exige.» 
«La buena noticia es que por parte de las organizaciones políticas, ya se ha creado una conciencia sobre la necesidad de rendir cuentas y, poco a poco, están iniciado este camino sin retorno que beneficiará al conjunto de la sociedad.»
«Sin embargo, estos aumentos no son suficiente, pues siguen siendo mayoría los partidos que no publican los contenidos de estos indicadores.»
«Por otra parte, los resultados sobre la transparencia de las fundaciones políticas invitan a una reflexión profunda sobre las medidas que deberían tomar dentro de estas entidades, para asumir sus responsabilidades sociales y rendir cuentas.»
«Teniendo en cuenta estos resultados, es comprensible que los ciudadanos españoles sigan percibiendo como segundo problema de la sociedad actual “el fraude y la corrupción”, seguida por “los problemas de índole económica” (tercer problema) y “los políticos, la política y los partidos en general” como cuarta preocupación, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas publicado en febrero de 2014.» 
«Sin embargo, la transparencia no puede limitarse a la publicación de los sueldos de los miembros políticos, el desglose de sus dietas o el balance de cuentas del partido y la fundación. La transparencia debe entenderse como una herramienta que va más allá de publicar una ristra de datos según una ley orgánica. Su objetivo final es mejorar la sociedad y la convivencia, uniendo a los ciudadanos con sus representantes gracias a la confianza.
Y eso, habitualmente, no lo consigue ninguna ley, sino la voluntad.»

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